Nuestro límite superior. Volando más allá del cielo de la felicidad

Gabriela Gonzalez
Jan 31, 2026By Gabriela Gonzalez

"Las llaves viejas no abren nuevas puertas" — Refrán

Mientras preparaba este artículo, tuve uno de esos sueños recurrentes que te despiertan con el corazón acelerado.

Les cuento que mi repertorio onírico es variado: está el del examen que nunca logro aprobar; aquel en el que caigo sin tocar el suelo; el sueño en el que estoy buscando a alguien que encuentro; y, por supuesto… el del vuelo.

En este sueño tengo que tomar un avión, pero casi nunca lo consigo. Cuestiones distintas ocurren bajo la inspiración de la almohada y la repetición del sueño. A veces olvido la maleta, otras los documentos, en ocasiones el aeropuerto es un laberinto, o simplemente la puerta de embarque fue cambiada a otra ciudad. Es frustrante, intimidante, desesperante. Y esa noche no fue la excepción, una vez más, perdí el privilegio de subir a las nubes.

Este artículo no es sobre sueños lúcidos ni sobre mi falta de maestría para influir en ellos, sino una invitación a que naveguemos por nuevos atajos interiores hacia la felicidad, en mi afán de que estemos listos, en la vida y en los sueños, para volar más alto.

Y en esta ocasión, les quiero platicar del problema del límite superior. 

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El problema del límite superior

Gay Hendricks, en su libro "The Big Leap" (El gran salto), formula una pregunta fabulosa que nos saca de inmediato de las insaciables fauces del sufrimiento y nos deja en una momentánea pausa que dilata las pupilas:

¿Cómo podemos tolerar períodos más largos de éxito y bienestar?

Definir el problema es el inicio para encontrar su solución y para Hendricks, el problema es que no nos permitimos esa sensación natural e interna de bienestar que no depende de factores externos. Incluso podemos creer que experimentar emociones positivas de manera continua es poco realista, ilusoria o hasta pecaminosa.

A diferencia de ciertas visiones religiosas donde el cielo llega después de esta vida, Hendricks explica que esa experiencia celestial puede ser vivida ahora mismo. Sin embargo, está regulada por nuestro termostato interno: un mecanismo instalado en la infancia que determina cuánta cantidad de amor, éxito y creatividad nos permitimos disfrutar. Cuando superamos ese nivel, solemos hacer algo para sabotearnos y volver a la zona familiar donde nos sentimos “seguros”.

Cuando una creencia antigua choca con las sensaciones positivas que estamos experimentando, se inicia una lucha. Si gana la creencia antigua, bajamos el volumen del bienestar (perdemos dinero, iniciamos discusiones que erosionan la intimidad, enfermamos). Si gana la sensación positiva, nuestra capacidad para sostener esa energía se expande. A medida que esa capacidad crece, también lo hacen la abundancia, el amor y la expresión creativa, en un ciclo excepcionalmente virtuoso.

El Gran Salto es justamente ese "brinco" hacia la Zona del Genio, más adelante explicaré este término, donde dejamos atrás el mundo de proyecciones en el que el ego nos llena de imágenes de ruina y desastre, para entrar a un reino luminoso.

Para mí, esta es la nueva llave que abre la puerta para poder tomar el vuelo.

set of a group of birds sparrows spreading their wings and feathers flying on a white isolated

¿Y cómo llegar ahí?

Primero, el autor propone una idea poética y juguetona sobre qué hacer con el miedo. No puedo resistir compartir la cita literal:

"Celébralo con una respiración profunda, del mismo modo en que celebrarías tu cumpleaños inhalando y soplando todas las velas del pastel. Cuando haces eso, el miedo se transforma en entusiasmo..."

Sentir miedo y soplar en él como si fueran las velas de un pastel, esto ya me pone de buenas. Luego viene el giro radical.

Todos podemos encontrar y nutrir ahora mismo nuestra capacidad de bienestar, sin esperar a que un evento futuro mejore nuestras circunstancias. Si nos detenemos un instante, siempre podemos hallar algún punto que se siente bien ahora mismo. La tarea es darle plena atención a esa sensación positiva y permitir que se expanda.

Cuando lo hacemos, descubrimos que crece con nuestra atención. Esta disposición a sentirnos bien internamente permite que todo lo externo que deseamos atraer se alinee con ese estado interior.

Para sostener este estado se requiere un cambio de conciencia. Es decir, hay que desmantelar las creencias falsas que Hendricks identifica como cuatro barreras ocultas, todas basadas en el miedo.


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Las cuatro barreras ocultas

Primero una advertencia, estas barreras fueron instaladas en nuestra niñez, todos tenemos varias de ellas y al hacer el cambio vamos a darnos cuenta que estamos intentando sostener dos ideas opuestas al mismo tiempo, los psicólogos lo llaman disonancia cognitiva, lo cual tiene dos soluciones:

  1. Quedarnos con la creencia limitante y regresar al nivel anterior
  2. Soltar la creencia limitante y permitirnos estabilizarnos en un nivel más alto.

Aquí las barreras: 

  • Barrera oculta n.º 1: Sentirse fundamentalmente defectuoso

"No puedo expandirme hasta mi genio creativo completo porque hay algo fundamentalmente mal en mí", o “no deberías ser tan feliz (o tan rico o tan creativo), porque estás fundamentalmente defectuoso”.

 El miedo asociado es que, si nos comprometemos plenamente con nuestra Zona del Genio, fracasaremos. Entonces jugamos en pequeño para fracasar en pequeño.

La mejor forma es iluminar con conciencia la idea de que estás defectuoso y etiquetarla como lo que es, un error del Límite Superior. 

Hendricks ilustra esto con la historia de Carl, quien pasó su vida interpretando la mirada cargada de odio de su padre como una señal de que algo estaba mal en él, cuando en realidad esa mirada estaba dirigida a la madre de Carl, con quien el padre tuvo un escandaloso divorcio a los pocos años de su nacimiento.

Podemos reemplazar esta creencia quedándonos presentes cuando las cosas van bien, sabiendo que es seguro seguir expandiéndonos.

  •  Barrera oculta n.º 2: Deslealtad y abandono

"No puedo expandirme hacia mi éxito pleno porque eso me dejaría solo/a y sería desleal a mis raíces y dejando atrás a personas de mi pasado.” 

Preguntas clave para detectarla:

¿Rompí reglas explícitas o implícitas de mi familia para llegar hasta aquí?
Aunque soy exitoso/a, ¿siento que no he cumplido con las expectativas de mis padres?

A un nivel profundo, esta barrera nos hace sentir que al perseguir nuestra propia vida y éxito, estamos traicionando a quienes nos criaron. La culpa inconsciente que esto genera puede llevarnos a sabotearnos tras cada logro, como si mereciéramos castigarnos por “dejarlos atrás”.

Gay Hendricks relata la historia de una pareja recién casada, Robert y Dee, con raíces familiares muy diferentes. Él provenía de una familia acomodada; ella, de una madre soltera de estilo hippie. La familia de Robert no aprobaba la relación, pero ellos estaban enamorados y decidieron casarse en una pequeña capilla antes de hacer la boda formal. Ese día, al terminar el pequeño ritual, tuvieron un acontecimiento poco usual con un arbusto venenoso que los dejó cubiertos de sarpullido. Dee comenzó a preguntarse si aquello era una señal del universo de que no debían haberse casado.

Hendricks señala que este tipo de dudas y sabotajes inconscientes son típicos de la barrera de deslealtad y abandono, pues incluso cuando el camino hacia la felicidad está claro, las creencias internas sobre lealtad y apego a nuestras raíces pueden impedirnos disfrutar plenamente de nuestros logros.

Habrá que recordar que honramos a nuestros ancestros yendo más lejos, no quedándonos más pequeños.

  •  Barrera oculta n.º 3: Creer que más éxito trae una carga mayor

"No puedo expandirme a mi máximo potencial porque sería una carga aún mayor de la que soy ahora".

Si en la percepción de nuestras familias fuimos una carga, naturalmente cualquier cosa que produzcamos también será percibida como una carga.

El autor pone su propio ejemplo: al haber nacido de una madre soltera, siempre fue percibido por ella como una carga, aunque sus abuelos estaban felices de tenerlo cerca. En él coexistían la dinámica de carga y celebración, que se repitió más tarde en su vida. Cada logro despertaba la sensación de ser una carga para los demás.

El cambio ocurre cuando celebramos nuestras creaciones y continuamos expandiéndonos.

  • Barrera oculta n.º 4: El delito de eclipsar a otros

"No debo expandirme hacia mi máximo éxito porque, si lo hiciera, eclipsaría a alguien y haría que esa persona se sienta mal".

Esta barrera es muy común en niños dotados y talentosos. Reciben mucha atención de sus padres, pero junto con ella reciben un mensaje subliminal poderoso: no brilles demasiado.

A menudo se lanza una especie de “hechizo” sobre las personas con dones o talentos desde muy temprano en la vida. Ese hechizo hace que se sientan mal cuando brillan con especial intensidad.

Para desmantelarla, necesitamos preguntarnos si tememos alcanzar nuestro máximo éxito por miedo a eclipsar a alguien del pasado, o si creemos que nuestro brillo podría quitar atención a personas a quienes se les hizo creer que nos necesitan más.

"Cuando eliminamos la culpa por los delitos de los que nuestros padres y hermanos nos condenaron incluso antes de entrar al jardín de niños, nos liberamos de los principales disparadores del Problema del Límite Superior."

Overcoming obstacles in business.

Acciones que activan el límite superior

Los obstáculos son muchos cuando intentamos eliminar el Problema del Límite Superior, pero una vez que los percibimos, es como encender una luz en una habitación que llevaba mucho tiempo a oscuras, hay trabajo de limpieza que hacer, pero con la luz encendida, no resulta tan difícil.

El problema puede ser resuelto en algunas áreas de la vida pero activarse en otras. Por ejemplo: si ganas más dinero, el límite superior puede manifestarse como problemas de salud; si encuentras a la pareja amorosa de tus sueños, puede aparecer un retroceso financiero.

En resumen, tendemos a dar grandes saltos hacia el éxito seguidos de grandes autosabotajes, hasta que ampliamos nuestra conciencia sobre cada acción que realizamos.

Según Hendricks, las acciones más comunes que activan el límite superior son: preocuparse, criticar, culpar, enfermarse, discutir, desviar elogios, ocultar verdades y romper acuerdos.

  1. Preocupación

Preocuparse suele ser una señal de que estamos activando el Límite Superior y por lo general, no es una señal de que estemos pensando en algo útil. 

Cuando las cosas van bien para nosotros, nuestro mecanismo del Límite Superior se activa y, de repente empezamos a preocuparnos por que algo salga mal. 

La preocupación rara vez tiene que ver con la realidad. Para saber si un pensamiento merece tu atención, pregúntate:

  1. ¿Es una posibilidad real?
  2. ¿Hay alguna acción que pueda tomar ahora mismo para marcar una diferencia positiva?

2. Crítica y culpa

Cuando criticamos algo, por lo general no tiene nada que ver con aquello que estamos criticando. Cuando culpamos a alguien o a algo, lo hacemos porque hemos alcanzado nuestro Límite Superior y estamos intentando frenar el flujo de energía positiva.

Criticar y culpar es como estar en un trance hipnótico. Son adicciones costosas porque destruyen la intimidad en las relaciones cercanas.

Intenta detener la crítica durante un día. Si no es una adicción, podrás hacerlo sin dificultad. La tarea es convertirte en un observador de las críticas que cruzan tu mente o salen de tu boca y clasificarlas en dos grupos:

a) Críticas sobre cosas reales respecto de las cuales planeas hacer algo.
b) Todo lo demás.

3. Desviar elogios

Muchos de nosotros estrangulamos el flujo de energía positiva evitándolo por completo. 

Cuando alguien te diga “bien hecho”, haz una pausa para registrar el rayo de energía positiva que va dirigido hacia ti. Luego, agradécelo.

El arte de ir más allá del Problema del Límite Superior tiene mucho que ver con crear espacio interno para sentir y apreciar el bienestar natural.  Al ampliar tu capacidad para sentir emociones positivas, expandes tu tolerancia a que las cosas vayan bien en tu vida.

4. Disputas

Las discusiones son una de las formas más comunes de venirte abajo cuando alcanzas tu Límite Superior. Cuando las cosas van bien, puedes estrangular rápidamente el flujo de energía positiva iniciando un conflicto. Luego, el conflicto cobra vida propia y puede durar horas, días o incluso años. 

Las discusiones surgen cuando dos personas compiten por ocupar la posición de víctima. 

La persona A reclama la posición de víctima (“¿Por qué me haces esto?”) e intenta que la persona B esté de acuerdo con esa evaluación. En otras palabras, la persona B debe aceptar que es el perseguidor; y ahí está el problema, es casi imposible lograr que la otra persona acepte que todo es su culpa.

Una vez que la carrera por la posición de víctima se pone en marcha, cada persona debe encontrar la manera de victimizarse más que la otra. 

Pero, si ambas asumen el 100 % de la responsabilidad, existe la posibilidad de poner fin al conflicto.

5. Enfermarse o lesionarse

Cuando las cosas van bien, algunos de nosotros tenemos un patrón que es puro Problema del Límite Superior: nos enfermamos o nos lastimamos. Para averiguar si algunas de tus dolencias o accidentes se deben al Problema del Límite Superior, tómate un momento para recordar épocas en las que te hayas enfermado o te hayas lesionado en un accidente. 

Por supuesto, no todas las enfermedades o accidentes son síntomas del Problema del Límite Superior.

Pero a veces los síntomas dicen: baja el ritmo, detente y presta atención; hay algo que no está en integridad.

6. Transgresiones de integridad

Son acciones o inacciones, que no están alineadas con lo que sabes que es verdadero para ti como: 

  • Mentir (a otros o a uno mismo)
  • No cumplir acuerdos
  • Omitir verdades importantes (el "no pasa nada" cuando hay algo que queremos decir)

Cada transgresión de integridad genera una “fuga de energía”, es decir, consumen atención, crean ruido interno y a la larga, alimentan el Límite Superior con autosabotajes cuando empieza a irnos bien.

La propuesta es volvernos cada vez más sensible y responsable de esas micro-rupturas antes de que se conviertan en patrones.

Man holds on to a cloud like it was a balloon

Entrando en la Zona del Genio

Entender las barreras y limpiar el terreno resuelve esa parte del Problema del Límite Superior que nos permite entrar de lleno al camino místico para descubrir y comprometernos a vivir en nuestra Zona de Genio.

Quiero marcar tres puntos importantes sobre nuestra Zona de Genio:

  • Primero, la Zona de Genio  tiene que ver con cómo hacemos lo que amamos hacer pero con una idea radical, usar la creatividad para servir a otros y también para servirnos a nosotros. 

Durante mucho tiempo hemos usado la creatividad solo para servir a los demás pero ¿qué pasaría si también la usamos para nutrirnos, haciendo lo que amamos e inspirando desde ahí?

Aquí la idea es que no existe servicio real si no nos sirve a nosotros. Esto no está restringido al aspecto económico, sino a la expansión que sentimos al expresar nuestra esencia, ese es el servicio a nostros mismos. Hablar de esto me lleva a la premisa Bíblica de "amar a los demás como a nosotros mismos".

  • Segundo, debemos reconocer y declarar la intención de vivir en nuestra Zona de Genio, deseándolo conscientemente y asumiendo un compromiso real con esa expansión.

Como dice mi maestro Julio Olalla en sus fabulosas clases de Coaching Ontológico, las declaraciones no describen la realidad, sino que la crean. 

Así que declarando que queremos vivir en nuestra Zona de Genio abre la puerta a ese mundo, pues la intención hace que nuestra energía se mueva en esa dirección. 

  • Tercero, para descubir nuestro genio el autor nos propone 4 preguntas, que son increiblemete simples: "¿Qué es lo que me encanta hacer?", "¿Qué trabajo no se siente como trabajo?", "¿Qué produce más abundancia y satisfacción con menos tiempo?" y "¿Cuál es mi habilidad única".

Sobre este tercer punto tengo una confesión, siento una pena profunda de listar las preguntas así, pues pienso que es enormemente profano escribirlas sabiendo que estas convesaciones no son para una mente apurada, sino que están dirigidas a la parte más sagrada de nosotros, esa a la que yo llamo "el alma". 

No quiero que se pierda la intimidad de las preguntas y la profundidad del acto de descubrirnos como se ha hecho ya con promesas que se venden como “Los cinco pasos para encontrar tu propósito”, alimentando nuestra compulsión a la inmediatez y a la superficialidad. 

Estas preguntas requieren intersubjetividad, a un testigo que nos escuche, que respire con nosotros y que nos ayude a cerrar los ojos para explorar ese viaje hacia adentro, en calma y en un ambiente sereno.

¿Por qué se hace con otro? Porque donde hay dos hay una fuerza poderosa de presencia viva, la energia de dos seres dirigidas a un fin genera algo que los trasciende. 

Y así es como esta confesión me lleva a confirmar mi propósito, para mí es primordial sostener espacios para que podamos platicar de lo importante en la vida, para que podamos reflexionar una a una sobre estas preguntas y escuchar lo que tu alma tiene que decir. 

Luego confirmar mi propósito me llevó a comprender mi sueño recurrente de no tomar el vuelo, un proceso que me llevó semanas mientras integraba las palabras de Gay Hendriks.

El sueño es perfecto, no se trata de ir lejos ni de llegar a otro sitio como siempre pensé. El olvidar el pasaporte o la maleta eran los indicativos innegables que debía quedarme aquí, adentro, y a invitar a otros a hacer lo mismo, a volver a su ser. El volar más allá de nuestro límite es un vuelo que se despliega hacia nuestro cielo interior. 

Al entender mi sueño me reencontré con mi Genio, mi servicio para ti y para mí; el saboreo íntimo de conversaciones que piden tiempo y presencia, y en las que vamos descubriendo, quién eres y a qué veniste a este mundo, mientras compartimos el maravilloso viaje de convertirnos en personas. 

Voy a dedicar un artículo más profundo a explorar el concepto del Genio, pues otro maravilloso libro ha llegado a mis manos, ¡no te lo pierdas!

Gracias por leerme.

"Quién mira hacia afuera sueña; quien mira hacia dentro despierta" - Carl Jung

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