El arrepentimiento. La nueva brújula a integrar en nuestras decisiones.

Gabriela Gonzalez
Dec 25, 2025By Gabriela Gonzalez

“El sufrimiento deja de ser sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido.”
— Viktor Frankl

Alfred Nobel, reconocido químico, ingeniero e inventor sueco, registró numerosas patentes a lo largo de su vida. Sin embargo, fue una invención en particular la que le otorgó fortuna y un reconocimiento tan inesperado como explosivo, el descubrimiento de la dinamita.

Durante años, Nobel vivió con una ambivalencia, sabía que su creación tenía un enorme potencial para el progreso humano, la dinamita permitía extraer las riquezas de la tierra y moldear los panoramas de la  infraestructura de la modernidad, pero también era consciente del daño que podía causar al ser utilizada con fines bélicos. 

Transcurrieron los años y la muerte alcanzó a su hermano Ludvig. Un periódico francés confundió la noticia y publicó por error el obituario de Alfred Nobel con un título devastador “el mercader de la muerte ha muerto”.

El texto lo describía claramente como un hombre que se había enriquecido ayudando a otros a eliminarse de manera más eficiente.

Nobel leyó su propio obituario y en ese momento las preguntas comenzaron a quemarlo por dentro, se questionó la razón de su vida y el legado que dejaría al mundo. 

Así que poco antes de morir, y a manera de resarcir el daño que la trayectoria de su invento estaba causando al mundo, redactó un muy peculiar testamento. En él destinó la mayor parte de su fortuna a la creación de unos premios que reconocieran a quienes aportaran el mayor beneficio a la humanidad” y fue así como nacieron los Premios Nobel para honrar avances en física, química, medicina, literatura y la promoción de la paz. 

Los primeros premios se entregaron cinco años después de su muerte y, hasta el día de hoy, se han otorgado 633 reconocimientos, condecorando a figuras como Albert Einstein, Martin Luther King Jr. y Nelson Mandela, quienes han contribuido a moldear un futuro más esperanzador y optimista para el mundo.

La historia de Nobel es una exquisita muestra del poder del arrepentimiento para iluminar y poner en marcha un camino distinto en nuestras decisiones. Un proceso que, como vimos en mi artículo anterior Las decisiones. Poniendo orden a nuestro “kosmos” interno, no consiste únicamente en elegir situaciones o circunstancias externas, sino que se revela como una poderosa excusa para ordenar y profundizar en nuestro mundo interior, y así comprender con mayor claridad quiénes somos y quiénes queremos ser.

A woman is in grief and sadness. Concept.

¿Qué es el arrepentimiento?

El investigador Daniel H. Pink, en su libro “The Power of Regret” (El poder del arrepentimiento), nos invita a un viaje medular hacia el corazón del arrepentimiento, una de las emociones menos comprendidas, al ser eclipsada por el mantra colectivo que nos impulsa a saltar de inmediato hacia la redención, en el que vacíamente repetimos que “no existen los errores”.

Pero dejar de reflexionar lo que pasa con esas importantísimas lecciones que resultan de revisar el pasado nos dejan incompletos en el proceso de nuestra evolución. 

Pink dice que el mantra de vivir sin arrepentimientos, en inglés:no regrets”, es una utopía más que una realidad, pues este ideal, según sus estudios, no existe en la naturaleza humana. 

El Proyecto de Arrepentimiento Americano (American Regret Project) liderado por el investigador, donde se encuestaron 4,489 personas, mostró que el 82% de los encuestados mira atrás ocasionalmente deseando haber hecho las cosas de otra manera. Con lo que observamos que el arrepentimiento es una cuestión bastante universal.

De manera independiente a la encuesta, el proyecto sobre los arrepentimientos ha recolectado hasta el mometo 26,000 arrepentimientos de todo el mundo, los cuales se pueden leer en la página y nos ayudan a profundizar sobre las raíces de nuestra humanidad compartida.  

Pink define el arrepentimiento como una comparación entre lo que es y lo que pudo haber sido, acompañado de un juicio posterior. 

Es esa emoción que experimentamos cuando creemos que nuestra situación actual podría ser mejor si hubiéramos actuado de otra forma en el pasado.

Entonces para que exista arrepentimiento se necesitan dos cosas: 

  1. El poder de decidir
  2. Imaginar que de haber hecho las cosas distintas el resultado hubiera sido diferente.  

El autor también se ha dado cuenta de dos frases que juegan un papel importante en el arrepentimiento: si tan soloypor lo menos”. 

Pone de ejemplo a los medallistas olímpicos, aquellos que obtienen la medalla de bronce se sienten más felices con sus resultados que los medallistas de plata. Esto es por que los medallistas de bronce piensan “por lo menos gane una medalla”, mientras que los medallistas de plata por lo general piensan “si tan solo me hubiera esforzado más” creyendo que tenían posibilidades para ganar el oro, lo cual no es una cuestion negativa en lo absoluto. 

Los pensamientos del pasado que nos hacen sentir “bien” son relativamente raros, mientras que los pensamientos que nos hacen sentir “mal”, son muy comunes, esto es por estamos programados para sobrevivir, y este tipo de pensamientos nos ayudan a tener mejores futuros. 

Esta sensación de negatividad que nos producen, nos hace que vayamos más despacio y nos tomemos más tiempo para llegar a una conclusión, incluso nos pueden ayudar a esforzarnos más en el futuro como en el caso de los medallistas de plata, generando un nuevo impulso.  

Pero el arrepentimiento en exceso también puede ser negativo, llevándonos a demasiada rumiación o inhibir que que nos movamos hacia adelante. Incluso esta ligado con problemas de salud mental produciendo depresión y ansiedad, y reduciendo la satisfacción de la vida, lo cual evita que se enfrenten de manera efectiva los momentos difíciles. 

“Cuando lo manejamos adecuadamente, el arrepentimiento nos hace mejores. Comprender sus efectos afina nuestras decisiones, mejora nuestro rendimiento y nos otorga un sentido más profundo de significado. El problema, sin embargo, es que a menudo no lo gestionamos correctamente.”
— Daniel H. Pink

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Gestionando el arrepentimiento de manera adecuada.

Para gestionarlo de manera correcta, Pink nos invita a utilizarlo para pensar y como un catalizador para comportamientos futuros. 

Este libro tiene uno de los mejores enfoques que leído sobre qué hacer con las emociones. Pink dice que sentir es para pensar, si sólo sentimos por sentir caemos en la desesperanza. Si desestimamos las emociones como si no las sintiéramos, no generamos cambios. Así que el enfoque adecuado es sentir para pensar y pensar para hacer, sentir arrepentimiento nos puede ayudar a obtener mejores resultados en la vida. 

Otra cuestión importante para su gestión es entender su raíz, es decir su estructura profunda. Pink revisó diferentes estudios sobre el arrepentiemiento y concluyó que aquellos que trataban de agruparlos en temas recurrentes, como carrera o elección de pareja, se quedaban mirando resultados superficiales, dispersos y poco concluyentes, así que Pink nos invita a ir más profundo e identifica cuatro grandes tipos de arrepentimiento:

1. Arrepentimientos fundacionales. Salud y Finanzas 

Surgen de la falta de previsión y responsabilidad. Comienzan con una elección donde seguimos tomando una serie de decisiones que no miran por los sacrificios a corto plazo al servicio de una recompensa a largo plazo. 

Nuestros cerebros buscan gratificación instantánea en lugar de ver a futuro, haciendo esto consciente debemos además unir la responsabilidad individual a un contexto y un ambiente que soporte el que hagamos elecciones a favor de esas recompensas a largo plazo.

Debemos crear las condiciones en todos los niveles, sociedad, comunidad, familiar y personal, para cambiar las elecciones fundacionales.

Para ello sugiere:

  • Pensar a futuro y planear
  • Trabajar duro
  • Empezar el trabajo y darle seguimiento. 
  • Construir una plataforma estable para la vida. 

Nos damos cuenta que estamos en este tipo de arrepentimiento cuando al mirar al pasado usamos frases con "demasiado" o "demasiado poco", ejemplo; bebí demasiado, o estudié muy poco.

Aquí la frase que nos repetimos es: “Si tan solo hubiera hecho el trabajo”, y revelan nuestra necesidad humana de estabilidad. 

2. Arrepentimientos de audacia. Oportunidades Perdidas 

Aparecen por no haberse atrevido cuando hubo una oportunidad clara en la que preferimos jugar seguro o no tomar el riesgo. 

Por lo general empiezan no escuchando la voz que nos habla y nos indica el camino. 

Las consecuencias de las acciones son específicas, concretas y limitadas, incluso si cometemos un error tenemos claridad. Pero las consecuencias de la inacción son generales, abstractas y sin límites, así que el arrepentimiento en esta área es enorme porque las posibilidades son muy bastas. 

En el fondo se esconde la falla de habernos convertido en una persona más feliz, más valiente, más evolucionada. 

El mundo del trabajo y de la carrera profesional suele estar específicamente asociado a este tipo de arrepentimiento. Sin embargo, se ha demostrado que las personas que se muestran más asertivas y fieles a su identidad tienden a no atravesar este tipo de fallas, mientras que quienes reprimen o suprimen su identidad sí suelen experimentarlas.

La autenticidad siempre nos llama a ser audaces con nosotros y con los demás, a usar nuestra voz para abrirnos caminos, y a explorar más que una vida normal. 

Aquí la frase que suena a raíz del arrepentimiento es: “Si tan solo hubiera tomado el riesgo”, y las necesidades que esconde son la de crecimiento, autenticidad y expansion. 

3. Arrepentimientos morales. Valores Comprometidos

En el estudio de Pink, esta categoría representa el menor número de arrepentimientos; pero son los más dolorosos a nivel personal. 

El problema aquí es que la mayoría de las personas no sabemos lo que es ser una persona con moral, así que existe un conflicto entre lo sagrado y lo profano que nos dejan a la merced de las emociones del momento y lo que hemos absorvido de la sociedad. 

Sus ejemplos incluyen: infidelidad, engaño, traición, mal trato a otras personas, falta de respeto a la autoridad, sacrilegio o actuar injustamente. 

El arrepentimiento surge cuando actuamos en contra de nuestros valores, porque tocan nuestra identidad ética y nuestro deseo innato de ser buenos.

La frase que suena es: “si tan solo hubiera hecho lo correcto …” y la necesidad que revelan es la de bondad.  

4. Arrepentimientos de conexión. Relaciones Perdidas

Aparecen cuando dejamos enfriar o romper vínculos importantes de amistades, familia, relaciones significativas, o cuando esas relaciones se disolvieron o se quedaron incompletas. 

Existen casos donde la puerta con la otra persona ha quedado completamente cerrada y el arrepentimiento viene de comprender que no hay nada que hacer, también hay casos donde la puerta ha quedado abierta, pero se requiere demasiado esfuerzo para atravezarla.

La necesidad de pertenencia es un motivo fundamental del arrepentimiento, y cuando nos peleamos o tenemos una emoción fuerte podemos dejar la relación en pausa o cerrarla, pero también sucede cuando las cosas se ponen raras e incomodas y es difícil retomar el vínculo. 

La lección en las relaciones donde las puertas se cerraron, es hacerlo mejor la próxima vez, y para las relaciones donde las puertas siguen abiertas, hay que hacer la llamada, visitarlos, decir lo que sentimos, esto es, empujar la incomodidad y conectar con la persona. 

La frase que acompaña a este arrepentimiento es: “si tan solo hubiera contactado …”. Expresan nuestra necesidad profunda de pertenencia y amor.

En cualquiera de las categorías de arrepentimiento la invitación de Pink es la misma, normalizar las emociones negativas para no suprimirlas sino aprender de ellas. 

¿Cuál de esos arrepentimientos te mantiene despierto cuando vas a dormir?

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Optimizando el arrepentimento 

El autor describe como se han hecho investigaciones que arrojan como resultado que es mejor hablar de nuestros arrepentimientos con autocompasión, es decir con suavidad hacia nosotros mismos como seres en crecimiento, que con “autoestima alta”, esto es, pretendiendo una narrativa "optimista" que realmente no tenemos cuando pretendemos ver solo lo positivo.

La cuestión es que hay que digerir las emociones apropiadamente para lograr un cambio de comportamiento.

A esto lo llama marco de optimización del arrepentimiento, en el que sostiene que debemos dedicar tiempo y esfuerzo a revisar el pasado pero también a anticipar los cuatro arrepentimientos fundamentales y dedicar tiempo a las decisiones que caigan en cualquiera de esas categorías.

En este marco de optimización se incluyen estrategias como pensar en arrepentimientos anticipados para la toma de decisiones futuras. Para esto Pink recomienda que si la decisión no se encuentra en uno de los cuatro arrepentimientos fundamentales, tomemos la decisión sin sobre analizarla, adquiriendo la mentalidad de "los conformadores", para quienes todo está bien en la vida. 

Pero si estamos ante uno de los cuatro arrepentimientos fundamentales, lo que debemos hacer es proyectarnos en un punto en el futuro, como por ejemplo, 10 años, y preguntarnos qué elección nos ayudará más a construir una base sólida, asumir un riesgo sensato, hacer lo correcto o conectar con los demás.

Aunque también hay que considerar que la aversión al arrepentimiento a menudo puede conducir a la aversión a decidir. Si nos enfocamos demasiado en aquello de lo que nos arrepentiremos, podemos paralizarnos y optar por no decidir, esto es especialmente importante que sea sea vigilado por "los maximizadores", es decir aquellos que quieren obtener absolutamente lo mejor de cualquier situación. 

Viktor Frankl dice que el pasado no puede cambiarse, pero siempre podemos elegir la actitud con la que respondemos a él. Cuando sentir es para pensar, y pensar es para actuar, el arrepentimiento deja de ser una carga y se convierte en una brújula.

Sólo quien se atreve a mirar su historia sin negarla puede volver a elegir con más conciencia, humildad y verdad.

Las sesiones de coaching o terapia representan un espacio seguro para sostener este tipo de conversaciones y descubrir los regalos que se esconden detrás de nuestros arrepentimientos. En mis sesiones, concretamente, ofrezco ejercicios muy precisos que permiten desenterrar los tesoros ocultos del pasado y transformarlos en aprendizajes que nos ayuden a tomar decisiones más conscientes y acertadas en el futuro. 

“El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años; el segundo mejor momento es hoy.”
— Proverbio chino

En mi próximo artículo hablaré sobre el límite de la felicidad, que se refiere a ese termostato interno que determina el nivel de amor, exito y creatividad que nos permitimos disfrutar, y cómo romper las barreras internas para atrevernos alcanzar una vida plena, ¡no te lo pierdas!

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