El arrepentimiento. La nueva brújula a integrar en nuestras decisiones.

Gabriela Gonzalez
Dec 25, 2025By Gabriela Gonzalez

“El sufrimiento deja de ser sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido.”
— Viktor Frankl

Yo soy de esas personas que acumularon muchos arrepentimientos. En mí se habían guardado ciertos recuerdos esperando a ser revisados para encontrar un órden. Esos recuerdos incomodan por que rompieron algún valor importante, no existió esa característica de impecabilidad en el actuar.

Es un espacio de lo más íntimo que existe. Nadie lo conoce. Es un territorio secreto que habitamos entre nosotros y la almohada, un lugar sagrado pero también en un terreno silencioso que se esconde con gran fragilidad. Y lo frágil, solo tiene un camino para fortalecerse y ser reintegrado, caminar a luz y con esos pasos, transformarse en algo sólido. 

Sabiendo esto, a varios de esos recuerdos los he vestido de reflexión, madurez y nuevas decisiones, han sido redimidos; otros aún estan en el proceso y tienen platicas recurrentes con mi nostalgia, a estos últimos es a quienes les dirijo este artículo.

Para empezar iré al principio, a ese relato Bíblico del nacimiento de la humanidad que comienza con la historia de Adán y Eva. El gran gesto simbólico de la manzana y la caída del paraiso. Me parece una interesantísima coincidencia que hayamos emprendido la historia de nuestra emancipación divina gracias al error que nos mereció la expulsión. Me deja con esta sensación de que estos pasos de arranque hacia una vida más responsable y despierta, tienen por fuerza que ser marcados por el error.

Como si el camino fuera el mismo siempre, nos movemos de la inocencia al caminar con conciencia, pero no sin antes pasar por esa nueva vida que nos da el equivocarnos, arrepentirnos y redimir el camino. 

Henry David Thoreau, escritor, filósofo y naturalista americano, pareciera coincidir con que los errores son el inicio. En una reflexión fascinante, afirma que arrepentirse es vivir de nuevo, como tratando de decir que los arrepentimientos cuando son recorridos con intención, cobran vida propia, y si se los permitimos, pueden dirigir y dar solidez a una nueva historia. 

A woman is in grief and sadness. Concept.

¿Qué es el arrepentimiento?

El investigador Daniel H. Pink, en su libro “The Power of Regret” (El poder del arrepentimiento), nos invita a un viaje de una pieza hacia el corazón de esta emoción, una de las menos comprendidas pues tratamos de escapar con grandes saltos y velocidad a borrar nuestros errores.

Pero dejar de reflexionar lo que pasa con esas importantísimas lecciones que resultan de revisar el pasado, nos dejan incompletos en el proceso de nuestra evolución. 

Pink dice que el mantra de vivir sin arrepentimientos, es una utopía más que una realidad, pues este ideal, según sus estudios, no existe en la naturaleza humana, el 80% de las personas piensa seguido en el pasado y los errores que ha cometido. 

Pink define el arrepentimiento como una comparación entre lo que es y lo que pudo haber sido, acompañado de un juicio posterior. 

Es esa emoción que experimentamos cuando creemos que nuestra situación actual podría ser mejor si hubiéramos actuado diferente en el pasado. 

Estos pensamientos son muy recurrentes por que nuestro cerebro esta programado para sobrevivir, así que indistintamente selecciona los pensamientos que nos hacen sentir "incómodos" en este afán de dirigirnos a tener mejores futuros. 

El arrepentimiento en exceso también puede ser negativo, llevándonos a demasiada rumiación o inhibir que que nos movamos hacia adelante. Incluso esta ligado con problemas de salud mental produciendo depresión y ansiedad, y reduciendo la satisfacción de la vida.

Hay dos lenguajes en el arrepentimiento:

  • El “si tan solo”. Nos confronta con lo que pudo haber sido y puede impulsarnos a actuar distinto en el futuro.
  • El “por lo menos”. Nos ofrece consuelo, perspectiva y nos permite reconocer lo que sí hubo y que podemos rescatar.

El secreto está en gestionar el arrepentimiento de manera correcta, y saber cuando usar estos lenguajes.  

“Cuando lo manejamos adecuadamente, el arrepentimiento nos hace mejores... afina nuestras decisiones, mejora nuestro rendimiento y nos otorga un sentido más profundo de significado.”
— Daniel H. Pink

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Gestionando el arrepentimiento de manera adecuada.

Para gestionarlo de manera correcta, Pink nos invita a utilizarlo para pensar y luego para actuar. 

Las emociones para Pink son para sentirlas, lo que nos conduce a pensar, lo que nos conduce a actuar.  Si desestimamos las emociones como si no las sintiéramos, no generamos cambios; y si sólo sentimos por sentir caemos en la desesperanza. Así que el camino nos indica es que sentir es para pensar y pensar es para hacer, y en el caso de el arrepentimiento, permitirle habitar en nosotros nos puede ayudarnos a pensar y luego a obtener mejores resultados en la vida. 

Otra cuestión importante es entender su estructura profunda.

Pink revisó diferentes estudios sobre el arrepentiemiento y concluyó que aquellos que trataban de agruparlos en temas recurrentes, como carrera o elección de pareja, eran superficiales, dispersos y poco concluyentes, así que nos invita a ir más profundo e identifica cuatro grandes tipos de arrepentimiento:

1. Arrepentimientos fundacionales. Salud y Finanzas 

Surgen de la falta de previsión y responsabilidad. Comienzan con una elección donde seguimos tomando una serie de decisiones que no miran por los sacrificios a corto plazo al servicio de una recompensa a largo plazo. 

Nuestros cerebros buscan gratificación instantánea en lugar de ver a futuro, haciendo esto consciente debemos además unir la responsabilidad individual a un contexto y un ambiente que soporte el que hagamos elecciones a favor de esas recompensas a largo plazo.

Para ello sugiere construir una plataforma estable para la vida:

  • Trabajo duro 
  • Planear
  • Ejecutar

Nos damos cuenta que estamos en este tipo de arrepentimiento cuando al mirar al pasado usamos frases con "demasiado" o "demasiado poco", ejemplo; bebí demasiado, o trabajé demasiado poco.

Aquí la frase que nos repetimos es: “Si tan solo hubiera hecho el trabajo”, y revelan nuestra necesidad humana de estabilidad. 

2. Arrepentimientos de audacia. Oportunidades Perdidas 

Aparecen por no habernos atrevido cuando hubo una oportunidad clara en la que preferimos jugar seguro o no tomar el riesgo. 

Por lo general empiezan no escuchando la voz que nos habla y nos indica el camino. 

Las consecuencias de las acciones son específicas, concretas y limitadas, incluso si cometemos un error tenemos claridad. Pero las consecuencias de la inacción son generales, abstractas y sin límites, así que el arrepentimiento en esta área es enorme porque las posibilidades son muy bastas. 

En el fondo se esconde la falla de habernos convertido en una persona más feliz, más valiente, más evolucionada. 

El mundo del trabajo y de la carrera profesional suele estar específicamente asociado a este tipo de arrepentimiento. Sin embargo, se ha demostrado que las personas que se muestran más asertivas y fieles a su identidad tienden a no atravesar este tipo de fallas, mientras que quienes reprimen o suprimen su identidad sí suelen experimentarlas.

La autenticidad siempre nos llama a ser audaces con nosotros y con los demás, a usar nuestra voz para abrirnos caminos, y a explorar más que una vida normal. 

Aquí la frase que suena a raíz del arrepentimiento es: “Si tan solo hubiera tomado el riesgo”, y las necesidades que esconde son la de crecimiento, autenticidad y expansion. 

3. Arrepentimientos morales. Valores Comprometidos

En el estudio de Pink, esta categoría representa el menor número de arrepentimientos; pero son los más dolorosos a nivel personal. 

El problema aquí es que la mayoría de las personas no sabemos lo que es ser una persona con moral, existe un conflicto perpetuo dentro de nosotros entre lo sagrado y lo profano que nos dejan a la merced de las emociones del momento y lo que hemos absorbido de la sociedad. 

Sus ejemplos incluyen: infidelidad, engaño, traición, mal trato a otras personas, falta de respeto a la autoridad, sacrilegio o actuar injustamente. 

El arrepentimiento surge cuando actuamos en contra de nuestros valores, porque tocan nuestra identidad ética y nuestro deseo innato de ser buenos.

La frase que suena es: “si tan solo hubiera hecho lo correcto …” y la necesidad que revelan es la de bondad.  

4. Arrepentimientos de conexión. Relaciones Perdidas

Aparecen cuando dejamos que se enfríen o rompan vínculos importantes de amistades, familia, relaciones significativas, o cuando esas relaciones se disolvieron o se quedaron incompletas. 

Existen casos donde la puerta con la otra persona ha quedado completamente cerrada y el arrepentimiento viene de comprender que no hay nada que hacer, también hay casos donde la puerta ha quedado abierta, pero se requiere demasiado esfuerzo para atravesarla.

La necesidad de pertenencia es una petición real de nuestro corazón. Cuando nos peleamos o atravesamos emociones intensas, a veces ponemos la relación en pausa o incluso la cerramos, convencidos de que es lo mejor. Sin embargo, conviene recordar que retomar los vínculos y atrevernos a tener las conversaciones pendientes es la única manera real de reparar, crecer y volver a sentirnos en casa a nivel interno. 

La lección en las relaciones donde las puertas se cerraron, es hacerlo mejor la próxima vez, y para las relaciones donde las puertas siguen abiertas, hay que hacer la llamada, visitarlos, decir lo que sentimos, esto es, empujar la incomodidad y conectar con la persona. 

La frase que acompaña a este arrepentimiento es: “si tan solo hubiera contactado …”. Expresan nuestra necesidad profunda de pertenencia y amor.

En cualquiera de las categorías de arrepentimiento la invitación de Pink es la misma, normalizar las emociones negativas para no suprimirlas sino aprender de ellas. 

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El autor describe diversas investigaciones que muestran que resulta más beneficioso hablar de nuestros arrepentimientos desde la autocompasión, es decir, con suavidad y comprensión hacia nosotros mismos como seres en proceso de crecimiento que hacerlo desde una supuesta “autoestima alta”. Esta última suele empujarnos a construir una narrativa artificialmente optimista, intentando ver solo lo positivo cuando, en realidad, aún no estamos ahí.

La clave está en digerir las emociones de forma adecuada para que puedan traducirse en un verdadero cambio de comportamiento. Sin ese procesamiento honesto, el aprendizaje no ocurre.

A este enfoque el autor lo llama "marco de optimización del arrepentimiento". En él sostiene que necesitamos dedicar tiempo y esfuerzo tanto a revisar el pasado como a anticipar los cuatro arrepentimientos fundamentales, prestando especial atención a las decisiones que caen dentro de esas categorías.

Dentro de este marco se incluyen estrategias como anticipar los arrepentimientos al momento de tomar decisiones futuras. Pink recomienda que, si una decisión no pertenece a ninguno de los cuatro arrepentimientos fundamentales, la tomemos sin sobreanalizarla.

En cambio, si estamos frente a uno de los cuatro arrepentimientos fundamentales, la invitación es a proyectarnos hacia el futuro, por ejemplo, diez años adelante, y preguntarnos: ¿qué elección me ayudará más a construir una base sólida?, ¿a asumir un riesgo sensato?, ¿a hacer lo correcto?, ¿o a conectar más profundamente con los demás?

Es importante considerar que la aversión al arrepentimiento puede convertirse en aversión a decidir. Cuando nos enfocamos en exceso en aquello de lo que podríamos arrepentirnos, corremos el riesgo de paralizarnos y optar por no elegir.

Hay una categoría de personas a la que Barry Schwartz, en su investigación escrita en el libro "The Paradox of Choice" ("La paradoja de la elección") llama “los maximizadores”. Se trata de quienes buscan obtener la mejor opción posible en cada situación. Este tipo de personalidades es justamente la que puede quedar fácilmente atrapada en la indecisión cuando se enfoca en exceso en los posibles arrepentimientos, transformando la búsqueda de excelencia en una fuente de parálisis.

En el extremo opuesto están los “satisfactores”, quienes se conforman con opciones suficientemente buenas. Aunque esto les permite avanzar sin tanto análisis, a veces se pierden de alternativas objetivamente mejores, lo que puede afectar sus resultados a largo plazo.

Viktor Frankl afirmaba que el pasado no puede cambiarse, pero que siempre podemos elegir la actitud con la que respondemos a él. Cuando sentir nos lleva a pensar, y pensar nos conduce a actuar, el arrepentimiento deja de ser una carga y se transforma en una brújula.

Quizá fue precisamente ese primer error de la salida del paraíso, el que marcó el inicio de una larga aventura que ha cobrado vida por sí sola, la de aprender, generación tras generación, a transformarnos y volver, una y otra vez, a sublimar lo que significa ser un ser humano.

Ha sido doloroso mirar algunas partes de mi vida, desmenuzarla, comprenderlas y hacer los ajustes necesarios. Sin embargo, ese dolor ha sido un paso necesario para vivir de nuevo. 

“El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años; el segundo mejor momento es hoy.”
— Proverbio chino

En mi próximo artículo hablaré sobre el límite de la felicidad, que se refiere a ese termostato interno que determina el nivel de amor, exito y creatividad que nos permitimos disfrutar, y cómo romper las barreras internas para atrevernos alcanzar una vida plena, ¡no te lo pierdas!

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