¿Por qué tantos elegimos carrera a la deriva?

Oct 29, 2026By Gabriela Gonzalez
Gabriela Gonzalez

Bitácora de Navegando la Vocación 1.

Muchos elegimos carrera sin conocernos y sin información suficiente, y terminamos navegando a la deriva. En esta primera entrega de la serie Bitácora de Navegando la vocación exploro por qué pasa, cómo los pequeños errores se encadenan y qué habilidades necesitamos para tomar el timón.

“Es mucho mejor no tener absolutamente ninguna idea de dónde se está y saberlo, que creer con toda confianza que uno está donde en realidad no está.”

— Jean-Dominique Cassini, astrónomo (1770)

Antes de soltar amarras

Todo buen navegante sabe que, antes de soltar las amarras y emprender el viaje, necesita desarrollar ciertas habilidades. De lo contrario, la travesía puede convertirse en una experiencia caótica y, quizá, hasta catastrófica.

Estas habilidades incluyen conocer y saber leer sus coordenadas, comprender el entorno, ajustar el rumbo cuando así lo pida la situación y mejorar su criterio para tomar decisiones. Solo de esta manera, navegar será esa experiencia placentera y armoniosa que lo lleve a una travesía fascinante.

Un mar enorme y pocas herramientas

Diseñar una carrera no es tan distinto. Muchos se han dado a la tarea de construir mapas y desarrollar herramientas para ayudarnos a navegar, me apasiona leerlos y entenderlos. Sin embargo, la situación para la mayoría de nosotros es paradójica, pues nos adentramos en las magníficas aguas abiertas de la vida profesional con muy pocas habilidades para conocernos y orientarnos, y con muy poca ayuda para tomar decisiones conscientes sobre nuestro rumbo.

Así es como, la mayoría de las veces, terminamos navegando a la deriva. Nos dejamos llevar por la suerte, las circunstancias o las expectativas de otros, perdidos en la inmensidad de nuestra propia psique y en la enorme cantidad de posibilidades que tenemos para construir una vida profesional que sea nuestra.

Los errores se encadenan

Jack Lagan (2017), autor y navegante, explica que los errores de navegación ocurren de manera conectada, es decir, un error se encadena con el siguiente, y así se van sumando y amplificando, haciendo que la zona de incertidumbre se expanda con cada tramo del recorrido. Lagan lo explica así:

“En otras palabras, cualquier error se suma y amplifica los errores anteriores; la zona de incertidumbre al final de cada tramo se convierte en una extensión de posibles puntos de partida para el siguiente. Si esto te suena inquietantemente parecido a un proceso exponencial, tienes razón. Existe una pequeña posibilidad de que estos errores se cancelen entre sí, más o menos la misma posibilidad que tienes de ganar la lotería. Es mucho más probable que tu zona de incertidumbre termine expandiéndose hasta alcanzar el tamaño de continentes.”

Algo muy parecido sucede con nuestras carreras. Una mala decisión nos lleva a otra, y una elección tras otra terminamos navegando en aguas cada vez más oscuras y solitarias.

Son pequeñas decisiones tomadas sin suficiente información, sin autoconocimiento y sin conciencia de hacia dónde nos dirigimos. Un día nos llevan a un sitio que nos rompe con la pregunta: “¿cómo llegué hasta aquí?”. En ese punto el problema ya no es solo elegir hacia dónde ir, sino reconstruir una identidad sobre la que nunca tuvimos claridad.

La habilidad, no la fuerza

Ya lo decía el médico y escritor inglés Thomas Fuller: “es la habilidad, no la fuerza, la que gobierna un barco”. Las habilidades nos permiten navegar con más calma y evitar esos errores que pueden costarnos años corregir.

Con esta bitácora quiero acompañar a quienes sienten el enorme vértigo de estar perdidos, y contarles lo que hemos descubierto sobre la vocación, la carrera y la orientación profesional. La ruta tiene tres tramos:

  1. De dónde venimos: cómo llegamos a las ideas que hoy tenemos sobre el trabajo y la vocación.
  2. El mar de hoy: qué está pasando en el mundo del trabajo y en la manera en que construimos nuestras carreras.
  3. Lo que ocurre dentro: lo que necesitamos conocer, explorar y desarrollar para elegir un rumbo que no solo funcione para nosotros, sino que también tenga sentido en el mundo.

Pregunta de bitácora

¿Qué decisiones te trajeron hasta donde estás hoy, y cuántas de ellas las tomaste con claridad?

Si la respuesta te da vértigo, estás en el lugar correcto. Reconocer que estamos perdidos es el primer paso para empezar a navegar.

¿Quieres dejar de navegar a la deriva? En Fresh Lemons te acompaño, en sesiones individuales en línea, a conocerte, explorar opciones y elegir tu rumbo con claridad. Agenda una sesión aquí.

Próxima entrega semanal: · ¿Trabajo, carrera o vocación? Tres formas de vivir lo que haces. No todos vivimos nuestro trabajo igual: para unos es un medio para pagar las cuentas, para otros una escalera y para otros un llamado. ¿Cuál es el tuyo?

Referencia: Lagan, J. (2017). The barefoot navigator: Wayfinding with the skills of the ancients (2nd ed.). Adlard Coles.